Hay diversos factores que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad, entre ellos los metabolitos y la microbiota intestinal, por lo que su inclusión en los estudios resulta esencial para elaborar una caracterización exhaustiva de la etiopatogenia de la enfermedad, así como para desarrollar tratamientos viables. Por ejemplo, las investigaciones han documentado el impacto de los metabolitos de la microbiota intestinal en la fisiología del huésped y han comenzado a explorar la correlación entre los grupos sanguíneos ABO, la diabetes tipo 2 y la microbiota intestinal.1,2 Además, se ha observado un riesgo elevado de diabetes tipo 2, trombosis venosa e infarto de miocardio en los grupos sanguíneos ABO.3,4,5,6 Sin embargo, apenas existen investigaciones que exploren esta dinámica entre cohortes diversas, lo que resulta problemático, ya que la eficacia de los tratamientos varía según las diferentes poblaciones.
Los haplotipos ABO influyen en los rasgos relacionados con la insulina
En un estudio titulado «Estudio de evaluación longitudinal del microbioma y la insulina», publicado en Metabolites, observamos la relación entre el microbioma intestinal, los metabolitos plasmáticos, los grupos sanguíneos ABO y la homeostasis de la insulina en la diabetes tipo 2 en dos cohortes: una compuesta por afroamericanos y la otra por blancos no hispanos, con 109 y 210 participantes, respectivamente, en cada grupo.7 Los resultados indican que los haplotipos ABO influyen en los rasgos relacionados con la insulina.7
La correlación entre la insulina y el sistema ABO varía según la población
En concreto, el estudio analizó las interacciones de 21 bacterias intestinales y 13 metabolitos plasmáticos con la sensibilidad a la insulina. En primer lugar, no se observó ninguna correlación entre los rasgos relacionados con la insulina y ningún haplotipo en la cohorte afroamericana, aunque algunas especies de Bacteroides mostraron una relación con los haplotipos A2.⁷
Por el contrario, en el grupo de blancos no hispanos observamos una relación entre el haplotipo A1 y unos niveles más elevados de insulina, pero con niveles más bajos de lactato y de Bacteroides massiliensis en comparación con los haplotipos O1.7 Estos hallazgos señalan al lactato como mediador, y no a Bacteroides massiliensis.7 En definitiva, los datos indican que, en el caso de los blancos no hispanos, el haplotipo A1 podría favorecer una sensibilidad a la insulina saludable y señalan al lactato como factor contribuyente, en lugar de a determinadas bacterias intestinales.
Necesidad de investigar los metabolitos en el futuro con cohortes diversas
Los resultados de nuestro estudio se suman al corpus de investigaciones previas que documentan la correlación entre la homeostasis de la insulina y el grupo sanguíneo ABO, además de identificar posibles moléculas que impulsan dicha conexión. Las investigaciones futuras podrán seguir basándose en nuestros datos para documentar con mayor detalle las vías biológicas tanto en los metabolitos como en la microbiota intestinal. Este estudio, junto con la inclusión deliberada de cohortes diversas, marca el inicio de una línea de investigación destinada a ofrecer resultados que representen con mayor precisión a las poblaciones mundiales.
Dado que la eficacia de los tratamientos varía según los grupos demográficos, los estudios futuros deberían reflejar esta diversidad y esforzarse por incluir en los ensayos a participantes que sean representativos de la población en general. Nuestros hallazgos sientan las bases para un análisis más detallado de la metabolómica, la microbiota intestinal y diversas indicaciones clínicas en poblaciones diversas. Por último, estos hallazgos demuestran el potencial de la metabolómica para comprender mejor las complejas interacciones entre la genética, la microbiota intestinal y la enfermedad.
¿Estás listo para descubrir qué nuevos conocimientos puede aportar la metabolómica a tu investigación?
Ponte en contacto con nosotros hoy mismo para hablar sobre tu proyecto o estudio.
Referencias
1. Han, S., Van Treuren, W.; Fischer, C. R., Merrill, B. D., DeFelice, B. C., Sánchez, J. M., Higginbottom, S. K., Guthrie, L., Fall, L. A., Dodd, D., et al. Un proceso de metabolómica para el análisis mecánico de la microbiota intestinal. Nature. 2021; 595, 415–420.
2. Fagherazzi, G., Gusto, G., Clavel-Chapelon, F., Balkau, B., Bonnet, F. Grupos sanguíneos ABO y Rh y riesgo de diabetes tipo 2: datos del amplio estudio de cohorte E3N. Diabetologia. 2015; 58, 519–522.
3. Ewald, D.R.; Sumner, S.C. Bioquímica de los grupos sanguíneos y enfermedades humanas. Wiley Interdiscip Rev. Syst. Biol. Med. 2016; 8, 517–535. DOI: 10.1002/wsbm.1355
4. Groot, H.E., Villegas Sierra, L.E., Said, M.A., Lipsic, E., Karper, J.C., van der Harst, P. «El grupo sanguíneo ABO determinado genéticamente y sus asociaciones con la salud y la enfermedad». Arterioscler. Thromb. Vasc. Biol. 2020; 40, 830–838. DOI: 10.1161/ATVBAHA.119.313658
5. Li, S., Schooling, C.M. Estudio de asociación del fenoma completo de los grupos sanguíneos ABO. BMC Med. 2020, 18, 334. DOI: 10.1186/s12916-020-01795-4
6. Liumbruno, G. M., Franchini, M. Más allá de la inmunohematología: el papel del grupo sanguíneo ABO en las enfermedades humanas. Blood Transfus. 2013; 11, 491-499.
7. Li-Gao, R., Grubbs, K., Bertoni, A.G., Hoffman, K.L., Petrosino, J.F., Ramesh, G., Wu, M., Rotter, J.I., Chen, Y-D.I., Evans, A.M., Robinson, R.J., Sommerville, L., Mook-Kanamori, D., Goodarzi, M.O., Michelotti, G.A., Sheridan, P.A.. El papel de la microbiota intestinal y los metabolitos plasmáticos en las asociaciones entre los grupos sanguíneos ABO y la homeostasis de la insulina: Estudio de evaluación longitudinal de la microbiota y la insulina (MILES). Metabolites. 2022; 12(9): 787. https://doi.org/10.3390/metabo12090787







